Espacio de etología y educación

Vínculo afectivo y refuerzo social en el adiestramiento.

Vínculo afectivo y refuerzo social

La importancia del vínculo afectivo y refuerzo social en el adiestramiento por Jose Luis Abad.

Adiestramiento y educación, son aspectos que se solapan, pero hay dos cosas que los adiestradores debemos tener muy presentes y construir muy bien: vínculo afectivo y refuerzo social.

El vínculo afectivo.

Es primordial, y totalmente lógico, que haya un buen comienzo en el primer contacto con un animal: «si vamos a trabajar juntos debemos llevarnos bien”. Siempre que he evaluado a un perro uno debe de comenzar con la creación de un vínculo afectivo que haga que la figura del adiestrador sea motivante para el animal. Nuestra presencia para él debe ser agradable y que no nos vea como un espectro invasivo que va a entrometerse en su vida, ya que si esto es así, no se hará un trabajo de calidad o los avances serán muy pobres.

Así el adiestrador debe aplicar aquí su experiencia y tacto para que esto ocurra de una manera natural y nada forzada, y si tenemos un buen comienzo, ese vínculo se irá reforzando progresivamente, lo que será muy beneficioso para el perro que asociará a algo bueno el trabajo que se esté realizando.

Es evidente que en el periodo de aprendizaje del animal nos servimos de refuerzos apetitivos (comida) que le dicen al perro que estamos satisfechos con lo que le hemos pedido pero ¿Qué hacemos después? Es aquí donde entra el segundo protagonista: el refuerzo social.

El refuerzo social.

Si nos quedamos en la etapa de entrega del refuerzo apetitivo, el perro entenderá que trabaja exclusivamente por ese refuerzo y cuando dicho refuerzo no esté tendremos un problema. Lo que se pretende con el refuerzo social es que, aunque el perro primeramente trabaje por la comida, después de esta viene nuestra afirmación social en forma de caricias, juego y palabras agradables.

Es decir, después de entregarle al perro el refuerzo apetitivo, debemos tener la habilidad para que nuestra dimensión social sea más atractiva que el propio apetitivo, para que finalmente el perro haga lo que le pidamos sin necesidad de recurrir permanentemente a los trozos de comida. Esto responde a una pregunta que me han hecho a menudo: «¿Y voy a tener que estar siempre con la bolsa a cuestas?» Pues la respuesta es que si se hace un buen trabajo no.

Vínculo afectivo y refuerzo social en el adiestramiento.

Es evidente que este trabajo no es nada fácil y además estos dos aspectos, vínculo afectivo y refuerzo social, están ligados uno con otro, ya que si no hay una buena vinculación afectiva entre el perro y su guía, difícilmente el refuerzo social va a sustituir a la entrega de comida.

Así que si tenéis la oportunidad de tratar con un adiestrador y lo veis comunicarse mucho con vuestro perro, hacerle carantoñas, tirarse de rodillas con él…, no os extrañéis ni penséis que está perdiendo el tiempo de la sesión, porque lo que está haciendo son dos cosas: ahorrar sesiones de más por una vinculación defectuosa y asegurarse que el trabajo a realizar es de calidad con un buen comienzo.

“Los perros son almas puras, el día que intentemos imitarlos en muchas cosas el mundo será un lugar mejor»

Jose Luis Abad Gambero es educador y adiestrador canino. Desde el 2015 lleva realizando intervenciones en conductas indeseadas (agresividad, miedo, estrés, ansidedad). Formado en Educan y con formación complementaria en programas de reducción de estrés canino por Gedva .

Podéis contactar con él en su mail.

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